... somos Jóvenes en comunidad, Jóvenes para los(as) demas. Somos jovenes en búsqueda, jovenes que decidimos no quedarnos sin hacer nada ante la actual realidad. Estamos organizados en tres capillas: San Judas, Padre Pro y San Ignacio, contamos con un alrrededor de 20 comunidades juveniles, cada una de ellas con 10 a 15 jovenes. Tenemos reuniones cada semana, otra mas como animadores y al mes un consejo ampliado de animadores. Cada area cuenta con un coordinador que asiste a la reunión de coordinadores en donde se va viendo el camino de las comunidades. Aquí decidimos los Jovenes, contamos con la ayuda de los Jesuitas y algunas religiosas, estamos inspirados por la espiritualidad ignaciana y nos formamos en comunidades eclesiales de base, seguimos nuestro gran lema: A MAYOR GLORIA DE DIOS EN TODO AMAR Y SERVIR.
Pues aquí andamos con la ardua tarea de realizar un blog para comentar y disfrutar que los que haceres de un@s y otr@s de la parroquia. Aquí se podra compartir el trabajo, la vida y los cotorreos, podemos hacer pronunciamentos e informar sobre actividades venideras. Un saludo a tod@s.
Línea de Avisos Juveniles
Velada - Marcha
Caminemos por el sendero de la PAZ
Lugar: Capilla del Padre Pro
Hora: 8:00 pm a 9:00 pm será la marcha
Día: 2 de Octubre de 2009
Velemos por la PAZ
Lugar: San Judas Tadeo Hora: 9:00 pm a 10:30 pm
Después de la marcha será la velada por la paz
Invitemos a nuestras comunidades
Dos de Octubre aún se recuerda... No queremos más martires, los queremos de pieee !!
k onda los invitamos a la fiesta patria de las comunidades de jovenes del sr jesus este 13 de sep en la capilla del sr jesus apartir de las 8;00 pm , festejemos la independencia desde la dinámica de comunidades ,
REQUISITOS; traer antojitos mexicanos para compartir con nuestros hermanos
"VIVA MIGUEL AGUSTIN PRO" "VIVA DIGNA OCHOA" " vivan las comunidades "
En este viaje realizado a la Ciudad de México DF para asistir al taller nacional de CEB juvenil que se llevo a cabo en la Parroquia de San Pedro De Verona Mártir en la delegación Tlalpan a partir del 17 al 20 de julio del año en curso con el objetivo de fortalecer mas el compromiso de las comunidades eclesiales de base y dar a conocer mas de ellas y aprender a fortalecer mas el compromiso que tenemos como jóvenes en la sociedad y como personas, aprendimos muchas cosas de las demás ciudades que asistieron Colima que fue la sede pasada de este taller, Tabasco, Coatzacoalcos, Sn Andrés, Cuernavaca, Querétaro, Mexicali, Colima, Cd Guzmán, Torreón, Nayarit y El Distrito federal que le correspondió ser la cede este año.
Partimos de Torreón un grupo de 14jóvenes de las diferentes áreas de la parroquia(San Judas, Padre Pro y San Ignacio) Juan, Jesús, Israel, Chapulín, Penny, Pachis, Borre, Mono, y Martha, ellos salieron el lunes por la noche y Araceli, José Luis, Ana, Misael y yo (Luix) salimos el martes para así poder conocer un poco la ciudad y turistear un buen rato y pasarla bien, el miércoles día en que llegamos fue algo nuevo para varios de nosotros andar solos relativamente, en una ciudad muy grande a comparación al lugar en donde vivimos, donde las distancias son enormes y los tiempos demasiado largos para poder trasladarse de un lugar a otro, así fue nuestra osadía para poder encontrarnos con los demás chavos que ya estaban a la espera de nosotros.
Ya que los encontramos fuimos a conocer muchos lugares fue un día de locos andar en metro, transbordar de una estación a otra, que la foto, que los recuerditos, que mira los del peje, que vamos por los tacos de 5 X $15 pásele pásele!!, camínenle chavos no se queden atrás, etc, etc. Fue una experiencia nueva y muy cansada ya que no paramos hasta las 10 p.m. en casa de los papás de chapulín en donde la hospitalidad fue excelente, ya los demás días pasaríamos a las casas de la gente de la comunidad de San Pedro. Ya al día jueves nos preparamos para ir a la parroquia donde se llevaría el taller en el cual vimos 4 temas: Jesús como punto de partida, Métodos de análisis de la realidad, Una estructura que genera sufrimiento y Jesús, defensor de la dignidad humana.
A lo largo del taller realizamos varias actividades de los diferentes temas, en cada una había un fruto a lograr cada quien tiene diferentes opiniones a lo que vivió en el taller en lo personal, creo que viví el taller de una manera nueva ya que fue al primero que asisto me gusto convivir con las demás personas, ver las experiencias de otros, presentar mis experiencias y mi manera de pensar, uno de los frutos que obtuve de este taller fue aprender a discernir un poco mas en mi vida, ya que con los temas que vimos me dejaron muchas cosas por las cuales aprender y también luchar, de los temas que mas me gustaron fue el de: Una estructura que genera sufrimiento en el hubo una dinámica de pintar con una herida un jarro; fue algo muy personal con lo que lo relacione y la experiencia fue muy padre al pintarlo y ver como todos los demás lo hacían también, y lo mostraban a los demás chavos, ya después siguió el cierre de ese tema el cual fue impactante para muchos y me incluyo por queno esperaba que fuera a pasar eso, nos pidieron que colocáramos nuestro jarro en el centro del salón donde habían pintado un mundo y colocaron frases e imágenes las cuales se asociaban a la herida que representaste en tu pintura, ya que todos pasamos a dejarlos nos explicaron el por que vamos generando un sufrimiento y para sorpresa de muchos empezaron a romper los jarros de todos, muchos se quedaron asombrados, otros enojados, tristes, muchos murmuraban el porque de lo que habían echo, yo sentí que me habían quitado una parte importante de mi a pesar de que me dijeran que no le tomara mucha importancia a lo que hicieron con mi jarro. Y desde ese momento la percepción que tenia yo de esas heridas fue cambiando gracias a la ayuda de muchas personas que estaña mi alrededor eso para mi fue algo muy gratificante que en lo personal me quedo de este taller y esperando a que el próximo sea igual de interesante o mejor.
Me despido con una frase que aprendimos en este taller la cual a mi me servirá de mucho ya que se relaciona con todo lo que hacemos como jóvenes en la parroquia “CONTEMPLATIVOS EN LA ACCION”
Es entregarte al máximo en todo lo que vallas a realizar o realices en tu vida y no solo entregarte pensándolo sino que también hay que hacerlo.
By Ministerio Social Juvenil - Parroquia de San Judas Tadeo
Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez / Septiembre de 2008
Durante las últimas semanas la preocupación ciudadana por la inseguridad ha ocupado un lugar relevante en los medios masivos de comunicación. En el marco de revelaciones sobre crímenes lacerantes, de ningún modo justificables, el 21 de agosto se firmó el Acuerdo Nacional por la Seguridad Pública y el 30 del mismo mes se hizo en la ciudad de México una marcha replicada también en diversos lugares del país.
Sin embargo, pese a la exigencia de mayor seguridad, se habla poco de derechos humanos, aun cuando seguridad y derechos forman un binomio indisoluble. Algunas voces oportunistas plantean falsas soluciones para revertir la inseguridad, como el aumento de penas, cadena perpetua, pena de muerte o el robustecimiento del aparato punitivo.
Las organizaciones de defensa y promoción de derechos humanos, sabedoras de la justa indignación de quienes son víctimas de la violencia criminal, consideramos que las mejores soluciones deben surgir de un debate racional y no sólo de la exasperación y el hartazgo. Deseamos, por lo tanto, contribuir con nuestra palabra a ampliar el debate.
Los defensores y las defensoras de derechos humanos concebimos la seguridad como un derecho. Pero no como un derecho relacionado exclusivamente con el mantenimiento del “orden público” y la razón de Estado: la seguridad de las personas, de todas las personas, a vivir con dignidad y sin amenazas el disfrute de sus más esenciales derechos. Por eso no hablamos del derecho a la seguridad pública sino del derecho a la seguridad humana; una seguridad que supone la reducción efectiva de los índices de criminalidad, pero también la erradicación de otras violencias como la pobreza, la degradación de la naturaleza, la agresión intrafamiliar, los delitos de cuello blanco, la corrupción gubernamental, los abusos policiales y militares o los cacicazgos rurales.
Desafortunadamente no es la idea de seguridad humana la que orienta las políticas públicas impulsadas por los actuales gobiernos. El Acuerdo Nacional por la Seguridad lo evidencia: se centra en la prevención y represión del delito, considerando al Estado mexicano en “guerra” contra la criminalidad. Las consecuencias de esta concepción limitada de seguridad son previsibles: surgirán nuevos cuerpos policiales y aumentarán el número y las facultades de los miembros de estos cuerpos; crecerán las partidas presupuestales de las fuerzas de seguridad; serán propuestas leyes para incrementar las penas y expandir el uso del derecho penal; habrá nuevas y más equipadas cárceles; etc.
No dudamos de que en un contexto de temor generalizado, a menudo amplificado por los medios masivos, políticas de este corte sean bien vistas por amplios sectores, lo que lleva también a los miembros de la clase política a capitalizar la situación en su propio provecho.
Sin embargo, desde la perspectiva de derechos humanos, consideramos que insistir en la existencia de una guerra permanente contra la delincuencia y pensar desde esa lógica las acciones gubernamentales entraña el riesgo de no plantear estrategias claras al no definir con precisión quién es el “enemigo”. El efecto trágico de estas políticas represivas es que se termina por someter a los “enemigos”, históricamente identificados con grupos sociales excluidos y se exceden los límites del poder estatal. Los peligros inherentes a esta perspectiva son preocupantes. Ya durante las décadas de los sesenta, setenta y ochenta conocimos en México lo que ocurre cuando desde el aparato estatal se caracteriza como enemigo a un sector social y se emplea el discurso bélico: torturas, desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales, acompañadas del deterioro del tejido social. Realidades que, por cierto, se presentan ya en varios estados de la República. Es real el riesgo de que la espiral de violencia desatada cuando son empleados el lenguaje y las prácticas de la guerra no tenga fin. Por eso debemos pensar de otra manera la seguridad. Más desde la mirada de largo plazo que desde las agendas inmediatistas; más desde la pluralidad de la sociedad mexicana que desde una pretendida uniformidad que no refleja adecuadamente la realidad del país; más desde los derechos y la democracia que desde la represión y el autoritarismo. Hablar de la seguridad como derecho no es mera retórica. De este punto de partida se desprenden pautas concretas para las políticas públicas en la materia, entre las cuales están: el diseño de una política criminal centrada en el uso mínimo, racional y estratégico del derecho penal; la reforma policial; la transparencia y la rendición de cuentas; los controles civiles sobre las autoridades castrenses; la participación ciudadana efectiva; la persecución de los delitos de cuello blanco y de servidores públicos; la no estigmatización de los sectores marginalizados; el respeto irrestricto a los derechos de las víctimas y de los imputados; la tutela del derecho a la intimidad en las estrategias de comunicación social de los órganos que integran los sistemas de justicia y seguridad; la renovación de las políticas de prevención del delito; la regulación apropiada del uso de la fuerza, etc.
En este tema, la labor de los defensores y las defensoras de derechos humanos, lejos de ser un obstáculo, constituye un aporte imprescindible de contraloría ciudadana. En contextos como el actual es sumamente necesario evidenciar, mediante casos y situaciones concretas, las perniciosas consecuencias de las políticas de mano dura y confrontar los discursos construidos sobre abstractas nociones de “seguridad pública” y “guerra contra la criminalidad”.
La demanda de seguridad sólo será viable en el largo plazo si es entendida como un derecho de todas las personas, incompatible con la violación y la insatisfacción de los derechos fundamentales. Si se insiste en recortar derechos para aumentar la seguridad, las consecuencias serán lamentables.
Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez